Opinión: Dos campos de batalla

Tenemos un equipo de seguridad valioso que está esperando ser usado para protegernos en nuestro camino por la vida. Cuando todo este equipo está instalado y operando, habrá suficiente poder para detener las influencias del enemigo que quieren penetrar nuestro corazón, mente y vida. Este equipo, de marca y calidad, se llama: Armadura de Dios.   

Cuando el clima cambia, lo primero que nos cambiamos es nuestra vestimenta, de tal manera que nos proteja de las condiciones externas. Las condiciones de la vida fluctúan constantemente y sin importar la condición, nosotros siempre estamos a cargo de nuestra propia paz. Por lo tanto, debemos asegurarnos de estar listos para las condiciones cambiantes. Lo que se necesita es protección a prueba de "condiciones". La buena noticia es que la armadura de Dios llena las expectativas de esto de manera perfecta.  

El Apóstol Pablo nos informó claramente en Efesios 6:12-1, que las batallas de esta vida vienen de fuerzas invisibles del mal, y al mismo tiempo sabemos que los ataques también pueden venir de la gente en la Tierra. En realidad, las batallas que experimentamos se pelean en dos frentes, en el campo natural y en el campo espiritual. Esto requiere de una protección especial con la capacidad de reconocer y soportar ataques engañosos de cualquiera de estos dos frentes. La única protección para esto es la armadura de Dios. Sin embargo, la efectividad de esta protección requiere que tengamos puesta la armadura en su TOTALIDAD. No podemos escoger sólo algunos elementos de esta armadura. Necesitamos usarla completamente para estar protegidos y permanecer en la Palabra de Dios contra fuerzas naturales y espirituales.

Recuerda que vivimos en un universo paralelo, lo que sucede en el campo natural también está sucediendo en el campo espiritual.

Tómate un tiempo para leer y reflexionar sobre el siguiente versículo:

Efesios 6:10-18
Una palabra final: sean fuertes en el Señor y en su gran poder. Pónganse toda la armadura de Dios para poder mantenerse firmes contra todas las estrategias del diablo. Pues no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales.

Por lo tanto, pónganse todas las piezas de la armadura de Dios para poder resistir al enemigo en el tiempo del mal. Así, después de la batalla, todavía seguirán de pie, firmes. Defiendan su posición, poniéndose el cinturón de la verdad y la coraza de la justicia de Dios. Pónganse como calzado la paz que proviene de la Buena Noticia a fin de estar completamente preparados. Además de todo eso, levanten el escudo de la fe para detener las flechas encendidas del diablo. Pónganse la salvación como casco y tomen la espada del Espíritu, la cual es la palabra de Dios.

Oren en el Espíritu en todo momento y en toda ocasión. Manténganse alerta y sean persistentes en sus oraciones por todos los creyentes en todas partes.

Fuente: Randy O. Morrison.

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