Pakistán: no reniega de su fue cristiana y muere en la cárcel

Otro mártir cristiano en Pakistán. Esta vez se trata de un muchacho de 38 años, se llama Indaryas Ghulman y murió el pasado 13 de agosto en la cárcel de Lahore. El hombre fue privado de su libertad junto a otros 41 cristianos, porque fue acusado de haber participado en el linchamiento de dos musulmanes. El episodio se llevó a cabo tras los atentados contra dos iglesias de Youhanabad que habían provocado, en marzo de 2015, 19 muertos y más de 70 heridos.

Según lo que ha informado la British Pakistani Christian Association (BPCA), la esposa y la hija de Indaryas, condenado a la horca aunque se declaró inocente, vieron evidentes signos de tortura sobre el cuerpo de su familiar, en particular cortes y quemaduras. Además, tres meses antes de su encarcelamiento, Indaryas contrajo tuberculosis y en la cárcel no le fueron provistos los cuidados adecuados.

A Ghulam, como a otros prisioneros, el fiscal Syed Anees Shah les ofreció la libertad si se convertían al Islam. El hombre rehusó renunciar a su fe cristiana. El acontecimiento fue denunciado por los medios paquistaníes y luego admitido por el mismo fiscal. Ahora como entonces los cristianos salieron a la calle para manifestarse.

Indaryas dejó a tres hijas de 12, 10 y 6 años y a su esposa Shabana de 36. La BPCA recuerda que con Indaryas Ghulam se elevan a cinco los muertos en detención: Robert Danish (2009), Qamar David (2011), Zubair Rashid (2015) y Liaquat Mashi (2016).

En Pakistán no es fácil la vida de las minorías religiosas, sobre todo a causa de la “ley sobre la blasfemia” que ha condenado a muchos cristianos, acusados, a menudo arbitrariamente, de haber ofendido a Mahoma. Entre ellos está también Asia Bibi, torturada, en prisión desde el 2009 y condenada a muerte.

Paul Bhatti – médico y político paquistaní hermano de Shahbaz Bhatti, ministro para las minorías asesinado en 2011 precisamente por sus posiciones en defensa de los cristianos y de Asia Bibi – piensa que se han dado pequeños pasos adelante en la defensa de los cristianos, pero cree que la inestabilidad política no favorece las reformas para una mayor unidad y representación de las minorías. Y comenta así la situación:

R. – En un cierto sentido ha mejorado ligeramente en los últimos 4-5 años porque han habido operaciones militares contra el terrorismo y también muchos exponentes políticos que se han comprometido. Dicho esto, está claro que una parte de la población predica o cree en el extremismo islámico. Muchas veces también los musulmanes son víctimas de este extremismo.

Actualmente respecto al caso de Indaryas es difícil. Un abogado nuestro me decía que antes le era difícil seguir esta causa. Ahora la muerte de este muchacho hace sospechar que puedan haber sido causas subyacentes de extremismo, aunque no tengamos ninguna prueba, pero visto el contexto, los hechos precedentes, incluso la invitación que le hicieron a convertirse y luego las torturas a estos muchachos, puede considerarse la muerte como consecuencia de una violencia de extremismo islámico, pero no puedo pronunciarme hasta que no haya pruebas.

– Existe otra cuestión, más general, que es la de la ley sobre la blasfemia, que puede transformar una pelea simple entre vecinos en una venganza. Se acusa de blasfemia a un cristiano y es condenado. Es una ley muy peligrosa…

La ley no es aceptable, algunas veces hay víctimas inocentes. Recientemente la corte de Islamabad, en primer grado, tomó una decisión: la ley de blasfemia no ha cambiado, sino que se introdujo una cláusula al artículo, por la cual, si alguno acusa falsamente, también el acusador que ha falseado sufrirá la misma pena. Esto ha creado algo de temor en la comunidad extremista.

– Asia Bibi: esta mujer está desde hace años en la cárcel acusada de blasfemia, ¿en qué punto se encuentra?

Las última noticias del año pasado, cuando hablamos con el gobierno y los jueces, nos habían dicho que para su causa no se puede aceptar la pena de muerte, porque tiene muchas lagunas. Esto quiere decir que ella tenía derecho a salir bajo fianza. El gobierno buscaba, según yo, un momento de calma para liberar a Asia Bibi. El Estado está convencido de liberarla y creo que también la Suprema Corte no encuentra una acusación tan fuerte contra ella..

Fuente: Aleteia
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