Opinión: ¡Necesitamos de la armadura de Dios! Seis elementos que complementan fuerza

Nuestra mente es el blanco que Satanás quiere atacar. Cuando nuestros pensamientos están infectados con maldad y tinieblas, Satanás tiene acceso para infiltrarse en nuestro corazón. La única forma de estar protegidos de esto es usando completa la armadura de Dios.
Esta armadura está formada de seis partes: La primer parte es el cinturón de la verdad. La verdad de Dios es absoluta e indiscutible. La segunda parte es la coraza de la justicia, donde la justicia es el estándar de Dios. La coraza de la justicia tiene su posición protegiendo nuestro corazón de los ataques e influencias malas.
La siguiente parte de la armadura son las sandalias de la paz, el escudo de la fe, el casco de la salvación y la espada del espíritu. Todas juntas crean la armadura de Dios, que no está completa sin el componente adicional.
El último elemento que une a todo es la oración continua y permanente. Sin este elemento, la armadura de Dios no es efectiva. La oración inyecta poder a la armadura al llamar fuerzas celestiales a la Tierra.

Recuerda que cuando todo a nuestro alrededor se desmorona, necesitamos la armadura completa de Dios para seguir avanzando. Cuando todo a nuestro alrededor está bien, necesitamos la armadura completa de Dios para seguir construyendo el futuro. Cuando todo esta dicho y hecho, sabemos que tenemos la victoria.

Lee, reflexiona y actúa con los siguientes versículos:

 Romanos 5:1
En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Juan 14: 27
La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.

Efesios 6:10-18
Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor. Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo. Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales. Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza. Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia, y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno. Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos.

Fuente: Randy O. Morrison.
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