Niños cristianos del norte de África sufren bullying escolar

"Vas a ir al infierno". Las palabras de Fátima se clavan como una cuchilla en el corazón de Maryam*. Fátima se da la vuelta y se aleja de su compañera de clase, dejando a Maryam sola. Nadie quiere hablar con ella, nadie quiere salir con ella. Maryam es la única chica cristiana en su clase. Tunecina, de 11 años, sabe muy bien lo que significa la persecución en el norte de África. 

El acoso escolar es parte de la vida normal de los niños cristianos en estos países. Con demasiada frecuencia escuchan acusaciones como: "estás negando tu origen", "te castigarán con el fuego eterno", "crees en muchos dioses" o "tus padres son pecadores". A veces, Maryam llega a casa llorando. Sus padres la escuchan. Tratan de consolarla. Pero a veces también le muestran lo que la Biblia enseña acerca de la persecución y los tiempos difíciles que los cristianos atraviesan. Oran con ella con frecuencia. Sabe que no es la única niña cristiana que tiene las mismas dificultades en la escuela. 

En la iglesia, a veces habla de ello con otros niños de la escuela dominical puesto que ahí es el lugar donde Maryam sabe que será aceptada. ¿Qué harías tú en su situación? "Es difícil, muy difícil para los niños y para nosotros como padres", nos dice un pastor de una iglesia en Argelia. Como padre de tres adolescentes, sabe tristemente por lo que pasan los niños cristianos en el norte de África. Muchas veces ha tenido que escuchar a sus hijos hablar de haber sido acosados en la escuela al llegar a casa. 
"Incluso los maestros participan a veces", dice. "Los niños llegan a casa decepcionados, se sienten humillados. Esto suele sucederles a los niños cristianos. Uno de mis hijos pasó por una época muy difícil hace algunos años. Estaba tan afectado por lo que pasó en la escuela que tenía miedo de dormir solo en su habitación. Durante tres meses durmió en nuestra habitación”, recuerda este pastor y padre del norte de África. 

Muchos padres cristianos del norte de África se esfuerzan sobremanera para que sus hijos crezcan en los caminos del Señor en un contexto donde son minoría y, si además sus hijos sufren acoso en sus escuelas, la frustración puede llegar a ser grande. “Por supuesto, cuando nuestros niños son acosados, nos enfadamos… Nos sentimos presos de nuestro sistema educativo”, nos dice este padre.

En la escuela, los niños están obligados a aprender versículos del Corán. “Todos los padres de la iglesia sufren por eso. Estamos obligados a ayudar a nuestros niños a aprender estos versos coránicos, a tener buenas notas. Tienen que aprender al menos un versículo por semana". Si eres padre, haz un ejercicio de reflexión y piensa: ¿qué harías tú en una situación así? Esto es lo que, según el pastor al que hemos entrevistado, hacen ellos: "Tratamos de enseñarles que, a pesar de la hostilidad, deben orar incluso por aquellos que les acosan. 

Cuando los jóvenes musulmanes les preguntan acerca de su fe, deben estar dispuestos a contestarles, a enseñarles. Lo más importante que podemos hacer como padres es orar por nuestros hijos". Pero si se puede sacar algo positivo de esta situación que sufren las familias cristianas en el norte de África es que los niños y adolescentes cristianos, aunque pocos, buscan pasar tiempo juntos y estrechar su amistad. Según nos relata el pastor argelino: "todos son niños y adolescentes, y comparten los mismos desafíos. Los ministerios en la iglesia ayudan mucho en esto". 

Quizá no tardemos mucho en España en vivir una situación parecida en la que el secularismo intolerante propicie el acoso a los niños de familias cristianas, si bien ya se dan casos. Aprovechemos y aprendamos de las lecciones que nos ofrece la experiencia de la iglesia perseguida porque puede que las necesitemos más pronto que tarde.

*Nombre cambiado por motivos de seguridad

Fuente: protestantedigital.com

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