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¿Los robots reemplazarán a los pastores y sacerdotes?

GospelNewsVenezuela/. En el programa "Al límite de la ficción" emitido por Canal 13, en Chile,  conducido por el periodista español, Amaro Gómez-Pablos, donde muestran los mayores avances de tecnología en el mundo, en su edición grabada en la ciudad de Kioto; Japón, sorprendió a los televidentes por la muestra de la primera iglesia que es liderada por un predicador que no es humano, sino un androide.


Un robot es el principal predicador del templo budista de kodaji, así lo explicó en la entrevista Tensho Goto, sacerdote del templo kodaiji, explica que Buda tiene más de 2500 años y nunca había sido interpretado por un Androide, es por esta razón que elijen a "mindar" como se llama el Androide sacerdote, quien transmite las enseñanzas del vacío de Buda.

Goto manifestó que al principio las personas se sentían incómodas, pero luego colocan las manos juntas en señal de respeto, y sus impresiones cambian desde el inicio hasta el final de la prédica del Robot Sacerdote "mindar", quien al final es reconocido como Buda.

Este hecho sin precedentes está dando paso a la tecno-religión en Japón y ha ido ganando más espacio y respecto en las corrientes más radicales del budismo. 

Kohei Ogawa, es el creador del Androide "Mindar", que se le ha catalogado como Buda, creando numerosas críticas sobre sí un humano puede crear un Dios, o fue Dios quién creo al ser humano.

Su creador manifiesta que "Mindar" es la propia evolución de la estatua de Buda, y ellos solo diseñaron el medio para difundir el mensaje, ya que en el budismo lo que importa es el mensaje que se transmita, es por eso que no tiene género, ni tiene edad, como ha cambiado de apariencia la estatua de Buda durante muchos siglos, a veces buda es una vaca, una mujer, un hombre, pudiendo cambiar la estatua de buda de apariencia como la gente quiera.

Para sus creadores entregar el mensaje es la principal misión, y consideran que si lo puede hacer un androide, sería una buena manera de atraer personas para que escuchen el mensaje. Su creador manifiesta que la ciencia, la tecnología y la religión están a un mismo nivel, están en un mismo plano y son cosas culturales, por lo que no hubo ningún tipo de conflicto al integrar las tres en este proyecto.

Para el sacerdote, humano, Tensho Goto, si la tecnología avanza, el budismo debe utilizarla y avanzar con ella junto en paralelo, así se entregara de una mejor manera el mensaje de buda.

Sin embargo, manifiesta que no importa a dónde llegue la tecnología y la inteligencia artificial, nunca podrá convertirse en un humano, los humanos son increíbles y nunca un robot podrá imitarlos.

"Con la llegada de la inteligencia artificial, esperamos que Mindar crezca en sabiduría para ayudar a las personas incluso a superar los problemas mas difíciles", expresó el sacerdote Tensho Goto.

Quien es Mindar

Este templo budista japonés tiene 400 años de antigüedad, y para sus fieles, la diosa de la compasión; Kannon, ha adoptado la forma del androide Mindar, cuya creación costó cerca de un millón de dólares, para lograr a que a través de la Inteligencia Artificial recite sin parar sutras budistas y advierta, con su voz metálica, contra la vanidad y los peligros del deseo, el cólera y el ego.

Los sacerdotes de carne y hueso como Tensho Goto, siguen presentes en el templo Kodaiji y ven con buenos ojos este nuevo ‘colaborador’, hecho de cables y silicona, alto como una persona adulta, con la parte superior del cráneo abierta para dejar entrever los elementos electrónicos, una minúscula cámara en el ojo izquierdo, y con solo el rostro, las manos y los hombros en silicona para imitar la piel humana.

En una de las paredes, se proyectan traducciones en inglés y chino de los mensajes que pronuncia, junto a imágenes de la naturaleza y de gente.

Mindar surgió de un proyecto común entre este templo zen y el famoso especialista en robótica, de la Universidad de Osaka, quienes hicieron un sondeo entre fieles: algunos dijeron sentir una “calidez que no se siente frente a una máquina”, mientras que otros, en cambio, aseguraron sentirse “poco cómodos” ante “las expresiones demasiado artificiales del robot”.

Algunos fieles incluso han acusado al templo Kodaiji de sacrilegio. “Los occidentales son a quienes el robot ha molestado más”, según Tensho Goto, afirmando que las reacciones de los japoneses son en su mayoría positivas.