TITULARES

Presidente de la Alianza Evangélica Española infectado con coronavirus

En conversación vía Facebook Live con el cantante y pastor Danilo Montero y su esposa Gloriana Díaz, el presidente de la Alianza Evangélica Española (AEE); Marcos Zapata, compartió su testimonio al ser uno de los infectados con Covid-19.

España es uno de los países del mundo más afectados por la crisis del coronavirus. Según cifras oficiales del pasado 9 de abril, más de 150.000 personas han sido infectadas y más de 15.000 han muerto.
El pastor Marcos Zapata, quien también es presidente de la Alianza Evangélica Española (AEE), además es miembro de la Junta Directiva de el medio de comunicación Evangélico Digital, explicó que se infectó en Madrid, regresó a su ciudad en el norte de España, y sin saber que era portador del virus, infectó a su esposa y a su suegra.

"Fue un proceso más largo de lo previsto, hay momentos de altibajos, no de la fe en cuanto a lo que uno cree, pero sí en cuanto al propósito que tiene todo esto y en cuanto al futuro inmediato. Pero gracias a Dios, siempre Él nos acompañó y hoy estamos bien”.

El pastor enfatizó la importancia de usar este tiempo para aumentar nuestra intimidad con Dios. Expresó su gratitud por todas las personas que han estado orando por él y su familia, y señaló que hay un “despertar de la oración como nunca antes se ha visto en todo el mundo, y también a nivel local y personal”.

Iglesias: fe y prudencia

Zapata advirtió que mucha gente en España al principio de la crisis, y ahora en América Latina, pensaba que la crisis no era tan peligrosa. Por lo tanto, recomendó a las iglesias "tomar esta situación en serio y ser prudente".

"Cuando uno no sabe lo que hacer, cuando una persona no tiene claridad en qué paso tomar, entre dos decisiones igual de buenas, el principio ético que es válido que nos debe mover es el principio de la prudencia. La pregunta no es ¿qué es lo correcto? sino ¿qué es lo más prudente?", enfatizó.

"Podemos ser luz y bendecir a nuestras comunidades".

El pastor Zapata, quien está escribiendo una guía pastoral sobre el tratamiento del duelo y la pena, señaló que "nosotros como pastores podemos otorgar apoyo, acompañar, sin decir palabras huecas y vanas. Las familias no pueden ir al hospital, pero pueden recibir nuestro apoyo. Llámenlos, oren por ellos, lloren con los que lloran".

Además, "si tenemos la posibilidad de tener un capellán en el hospital, la labor de un capellán es esencial en ese sentido".

Pero no sólo los pastores pueden hacer algo por los que sufren. "Aunque estamos confinados y no podemos compartir el espacio, podemos compartir el tiempo, y encontrar pequeñas iniciativas para tocar nuestra comunidad", subrayó Zapata.

"Una iglesia puede ser pequeña en número, pero no es débil en su acción, y siempre debe estar viva y activa. En medio de esta crisis, podemos ser luz y bendecir nuestra comunidad", concluyó.

Vea a continuación el testimonio de Marcos Zapata.