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David Wheaton, la estrella del tenis que se convirtió en predicador cristiano

"No hay mayor propósito en la vida que estar en paz con tu Creador. No tiene sentido una vida sin eso, por mucho dinero y éxito que alcances", declaró David Wheaton enigmático jugador que inscribió su nombre en la historia del tenis, que firmó unos meritorios cuartos de final en el Open Australia 1990 y en el US Open 1990, y quien luego encaminó su vida a convertirse en un referente predicador de la palabra de Dios.

Ganador tan solo de tres títulos (Kiawah Island y Newport además de la Grand Slam Cup), el de Minnesota, que se crió tenísticamente en la Academia Bolletieri, supo exprimir sus años de tenis y terminó con unas ganancias superiores a los 5 millones de dólares. La fama y el dinero le abrieron los ojos a su verdadera vocación. "Mis padres eran buenos cristianos y siempre me inculcaron la importancia de los valores religiosos. Sin embargo, yo tenía mi carrera y a los 22 años me veía rodeado de dinero, fama, contratos publicitarios. Ese mismo gané la Grand Slam Cup frente a 14.000 personas y fue ahí donde me di cuenta que el éxito era demasiado efímero y que no podría alcanzar la felicidad con esa vida", manifestó el autor de varios libros y locutor de radio.

"A los diez minutos de recoger el trofeo, todo el mundo se había ido, el escenario estaba ya desmontado y nadie me hacía caso. Fue como un shock comprobar cómo funcionaban las cosas y eso me hizo darme cuenta de que el éxito tenístico, la fama y el dinero no me iban a conducir a ser feliz", aseguró el jugador que dos años después había salido del top-50 y no se encontraba a sí mismo. "Quería ganar más y más dinero, no me concentraba en el deporte y mi vida amorosa era un desastre. Me sentía culpable por ver cómo había humillado todas las enseñanzas de mis padres, no cumplía ni un solo precepto de Dios. Supe que si seguía así iría al infierno, era un pecador", aseguró.

Es así como Wheaton tomó la decisión de ir alejándose del tenis para acercarse a Dios. "Estuve semanas leyendo la Biblia, purgando mis pecados y reflexionando. Tuve una demostración absoluta de mi ser, sentí más paz y alegría que nunca porque estaba en el camino adecuado y mi relación con Dios era la ideal. Una vida sin Cristo es una vida sin esperanzas", llega a asegurar un jugador que salió del top-100 en 1996 y pasó el siguiente lustro jugando algunos torneos puntuales, hasta su retirada definitiva en 2001, tras perder en el ATP Challenger Lexington ante un joven Robby Ginepri.

David Wheaton nació en 1969, se convirtió en referencia del tenis universitario y compartió jornada con nombres ilustres como Jimmy Connors o André Agassi. Llegó a ser 12 del mundo y fue el campeón de la Grand Slam Cup, esa mítica competición que se jugó durante 10 temporadas y reunía a los 16 mejores jugadores en torneos major de esa temporada.

Fuente: puntodebreak.com/GNV